sábado, 13 de noviembre de 2010

La Humildad como Valor

El valor de la humildad ayuda a las personas a contener la necesidad de decir o
hacer gala de sus virtudes a los demás. Una personas que vive la humildad hace
el esfuerzo de escuchar y de aceptar a todos. Cuando más aceptamos, más se
obtendrá el cariño y reconocimiento, porque una palabra dicha con humildad tiene
el significado de mil palabras agradables.


Humildad es aceptar las cualidades con las que nacemos o desarrollamos, desde
el cuerpo hasta las posesiones más preciadas. Por tanto, debemos utilizar estos
recursos de forma valiente y benevolente. Ser humilde es dejar hacer y dejar ser,
si aprendemos a eliminar la arrogancia, reconocemos las capacidades físicas,
intelectuales y emocionales de los demás. Por tanto, el signo de la grandeza es la
humildad. La humildad permite a la persona ser digna de confianza, flexible y
adaptable. En la medida en que somos humildes, adquirimos grandeza en el
corazón de los demás.


Una persona humilde puede adaptarse a todos los ambientes, por
negativos que éstos sean; nunca dirán “no era mi intención decirlo”, según la
actitud, las palabras reflejarán eso, entonces debemos cuidar nuestras palabras
para no lastimar sin desearlo. Cuando expresemos una opinión debemos hacerlo
con el corazón y mente abierta para aceptar las particularidades, la fortaleza y la
sensibilidad de uno mismo y de los demás



Cómo podemos desarrollar la humildad?



Lo podemos lograr si...
�� Aprendemos a aceptar las capacidades de los demás.
�� Reconocemos la propia realidad, sin caer en la arrogancia.
�� Somos sencillos, sinceros y veraces.
�� Pedimos ayuda cuando la necesitamos y reconocemos que no somos
autosuficientes.


�� Escuchamos a los demás y dejamos de hablar de nosotros mismos.

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